Las transformaciones te convierten en un enemigo derrotado, con el repertorio de movimientos de esa criatura y, sobre todo, su propia barra de vida aparte. Esa segunda barra es el valor real: una transformación es una vida extra que gastas a propósito, no solo una ráfaga de daño.
Cómo funcionan
- La mayoría de las transformaciones se consiguen derrotando a yaokuais concretos y completando sus misiones.
- Cada una tiene su juego completo de combos y un medidor de recurso que se vacía mientras luchas.
- Usa una para reiniciar un combate que vas perdiendo: la barra de vida extra te da tiempo y daño.
- Formas destacadas: Red Tides (agresividad de fuego), Hoarfrost (congelación) y la secreta Azure Dome.
Usarlas bien
- Transfórmate cuando tu vida esté baja pero el jefe esté expuesto: atacas con una barra nueva.
- Aprende los movimientos de cada forma; unas aturden, otras golpean rápido y otras aplican estados.
- No malgastes una transformación con enemigos menores: guárdala para las fases de jefe y para salvarte en el último momento.
- Encadena el especial de un espíritu con una transformación para una ventana de daño larga e ininterrumpida.
Conseguir más formas
- La mayoría de las transformaciones se obtienen al vencer a un yaokuai concreto y terminar su misión.
- Algunas están tras jefes opcionales o zonas ocultas: explora a fondo.
- La secreta Azure Dome y otras formas tardías requieren avanzar hacia el final verdadero (Azure Dome no necesita una partida de New Game+).
- Cada forma tiene su propio tiempo de recarga, así que no puedes encadenarlas: elige bien el momento.
Lo que te dan de verdad
Cuándo usar una
- Al empezar una fase en la que siempre mueres: gasta ahí la barra de vida de sobra.
- Para romper un punto muerto cuando tu calabaza está vacía y al jefe aún le queda una barra.
- Contra grupos, donde el alcance de sus movimientos abre un espacio que tu bastón no puede.
- No al empezar un combate. Es el momento en que menos probable es que la necesites.